Una Aurora sin cadenas
Indómita necedad
la del Ser que sólo
siente su pudor.
Irreverente señuelo
el de Ese Pájaro
en su jaula.
Aullidos del viento
en un lugar donde
no hay arriba y abajo,
bramidos de silencio
en esa estepa vacía
donde una vez
estuvimos tú y yo.
Pupilas empapadas
de una oscuridad que
se empieza a desvanecer.
Un rayo de Luna,
como un haz fugaz,
que se torna en esos
colores, naranjas, rojos y salmón,
de un nuevo día.
Puestos a pensar,
esto no era así,
tengo Vida y
Esa Vida desborda
los márgenes de mi interior
alzándome por encima
de los sueños
a un lugar
en el que puedo ser yo.
Yo nací Salvaje.
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