Las eras del Olvido y las noches de Amor

Hubo una vez que fueron, que no fueron, los hombres a la montaña con sus monturas. Esos hombres, olvidados de todo, se acercaron a la orilla de un lago y los ruiseñores cantaron. Resulta que ese lago estaba lleno de mujeres. Los hombres se quedaron sorprendidos. A casi ninguno le gustaban las mujeres. Las mujeres se acercaron y les preguntaron que qué hacían allí. Los hombres dijeron que eran contrabandistas. Las mujeres se quedaron muy admiradas y les indicaron el camino por el que salir al valle. Después de reanudar la marcha, los hombres se fueron valle abajo a encontrar al mensajero que les traía la mercancia. Fue poco después cuando los hombres supieron que la mercancia estaba avinagrada y sabía mal. No preguntaron más. Se fueron montaña abajo a encontar al mensajero para que les dijese lo que había pasado con la mercancia. Pero erraron. La mercancia era vinagre y no vino como ellos creían. Al final llegaron tarde a la cita con el comerciante y otra vez suspiraron por El Mundo de hombres donde se encontraban. No recordaban más y uno dijo, "¿y las mujeres?" Todos lo supieron, las mujeres se habían quedado en el lago. No se supo nada más. Sólo se supo que una mujer llegó al pueblo borracha preguntando qué había pasado con el vinagre. Lo comprobaron y el vinagre era para el pueblo pero no encontraron forma de espantar a esa mujer que, al final, se fue y se fue sabiendo que ese vino era para un marqués de la ciudad, y que ellas se lo habían bebido pensando que ese era el vinagre para cocinar.

Comentarios

Entradas populares de este blog