El caballero de la corrupción y El Monje de La Muerte
… ¡eeeehhh!
¿Qué pasa?: ¿qué no reconoces la pureza de la corrupción en mi persona?
¡Tú estás volado! ¿o qué?
He descubierto que tratas de construir un movimiento que pretende la mejoría del mundo.
¡Pero macho!: ¿de qué vas?
Yo soy el caballero de la corrupción e impido que construyas eso.
¡Mira, memo!: no sé de qué hablas y me da a mí que estás pasándote un poco de la raya.
¿Me vas a pegar?
¡Anda!: ¡lárgate!
¡Ven aquí!: ¡hijo mío!
¡Qué te apartes!
¡aaaaahhhh! ¡Qué duro golpe!
¡Pero tú de que vas, idiota!
¡Tú eres El Monje de La Muerte y me debes obediencia!
¡Mira!: yo no obedezco a nadie. A mí nunca he necesitado obedecer. Para mí, obedecer, es degradar El Alma y no me gusta obedecer.
¡Tú eres mi siervo!
¡Mira!: ¡qué te pires!
No me voy sin antes advertirte de que estoy protegido y que nadie me puede tocar.
¡Y ese puñetazo que te has llevado!
No me puede tocar nadie y nadie me puede tocar.
¡Vale!: ¡vete! Pero yo te he tocado, a ver quién osa usurpar mi nombre.
¡Nadie!: ¡he perdido!
Si a mí me tocan los malos... ¡Pero pobre pringado! ¡Si no sabe ni llevarse el chupete a la boca! ¡Por favor!: ¡salgo de una, me meto en otra! ¡Esto no termina!
¡Antes de irme me gustaría presentarte a mi mujer!
¡Por favor!: ¡lárgate! ¡Qué me estorbas! ¡Maldito facha! ¿¡Qué te crees tú de la corrupción ni ocho cuartos!? ¡Qué a mí me estorbas!: ¡PEDAZO PRINGADO! ¡Qué te largues! ¡Qué no te quiero en ningún sitio! ¡PEDAZO DE IDIOTA! ¡MALNACIDO! ¡HIJO DE LA GRAN...!
¡Ostias una sirena!
¡Ala!: ¡ya han llegado a por ti!
¡Me voy!
“¿Qué ha pasado aquí?”
Este idiota intentaba abducirme.
“¿¡Qué!?”
Qué intentaba meterme en una secta.
“¡Queda usted detenido!”
¡Adiós!
¡Piérdete!
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